sábado, 14 de abril de 2012

Inventario anatómico-forense del ciudadano español de 2012


Un ciudadano español de cada quince expresa su voluntad de independencia del territorio en que habita. Un ciudadano de cada tres está dispuesto a conceder la amnistía a los terroristas de ETA. Un ciudadano de cada cuatro preferiría que Cataluña y el País Vasco se independizaran de España.
Uno de cada dos ciudadanos que habitan en el estado español vota conscientemente  a un partido que le miente acerca del déficit de la administración que rige su vida. Un ciudadano de cada ocho trabaja para el sector público, y uno de cada seis depende del presupuesto público para sobrevivir. Dos ciudadanos de cada siete aceptan que la administración que los rige incumpla las sentencias de los tribunales en su territorio.

Un ciudadano de cada ocho se declara en paro al tiempo que trabaja en la economía sumergida. Un niño español de cada cinco no puede educarse en el idioma oficial del estado.  Un ciudadano menor de 30 años de cada dos está en el paro. Dos ciudadanos de cada tres defraudan en su declaración fiscal. Un ciudadano de cada dos está a favor de la intervención de la Comisión Europea en la gestión de la economía española.


Causa del fallecimiento: infarto ciudadano seguido de colapso multiinstitucional

domingo, 18 de marzo de 2012

España: La necesaria recuperación de un consenso constitucional


Si aceptamos que, hoy como ayer, la política es el arte de lo posible en un contexto de confrontación continua de intereses antagónicos, y una lucha en la que sólo triunfan quienes son capaces de aunar mayor respaldo en defensa de unos objetivos que procuren un beneficio percibido como tal por el mayor número de actores políticos, y que la evolución política y económica ha derivado en España en un proceso de confrontación de intereses territoriales, en el que el Estado ha quedado desarmado y se muestra incapaz de imponer un arbitraje objetivo en beneficio del interés común a largo plazo, se hace preciso restablecer una base de consenso entre los ciudadanos que reúna una serie de elementos pactados esenciales.
En mi opinión, para que España pueda sobrevivir como Estado-nación, ese consenso ha de incorporar ocho componentes indispensables, que son los que, 34 años después de aprobarse la Constitución de 1978, han ido desapareciendo paulatinamente del discurso político de los partidos mayoritarios:
1.       La aceptación del concepto de nación como elemento integrador de los distintos intereses particulares y territoriales, sometidos al interés común del conjunto de los ciudadanos, y que sea una expresión efectiva de la  cooperación social, de unos objetivos sociales compartidos, de la reconciliación de intereses antagónicos y de la creación de un entorno social que propicie un régimen democrático justo y de libertad individual. 
2.       La articulación política de los intereses particulares en un órgano de representación nacional, y de los intereses territoriales en un órgano de representación territorial sometido al primero.
3.       La defensa de la libertad civil, política, económica, intelectual y de expresión de todos los ciudadanos, entendida como elemento aglutinador de la nación y factor de progreso.
4.       La educación, entendida como instrucción en disciplinas del saber, interpretación común de la historia propia y desarrollo del espíritu crítico.
5.       La lengua española como instrumento de libertad y progreso y como vehículo de comunicación entre los ciudadanos y de éstos con el resto del mundo de lengua española, unida a la defensa y promoción de las lenguas vernáculas como expresión de la pluralidad e instrumento de progreso intelectual, es decir, como elemento enriquecedor del patrimonio común, y no como elemento de segregación o discriminación.
6.       La búsqueda de la prosperidad común en un marco de progreso material y espiritual, de aprovechamiento de los recursos naturales y de solidaridad entre los individuos y las comunidades, sobre la base de la sostenibilidad económica y de la preservación del entorno físico y natural como patrimonio común.
7.       La articulación consensuada de la defensa común del territorio nacional y de los intereses de la nación en el exterior.
8.       La unidad de la justicia, la fiscalidad y las instituciones de mercado, como garantía del imperio de la ley y de la igualdad de trato de todos los ciudadanos en términos de deberes y derechos.
En conclusión, como dije en mi artículo “La hora de los patriotas”, lo que esperamos de los partidos políticos es el restablecimiento de un consenso civil entre la inmensa mayoría de los ciudadanos, la lucidez necesaria para encontrar soluciones eficaces a los problemas reales, una visión clara para formularlas y una voluntad democrática firme para aplicarlas.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Reflexión sobre las causas de la penosa situación de la economía española


Todo este disparatado déficit ocasionado por las Comunidades Autónomas (eso sí, con la bendición del gobierno central) a través de su entramado de consejerías, constitutivas de un remedo de la estructura estatal, y de empresas públicas, organismos semipúblicos y fundaciones - que fue creado con dos motivos fundamentales, colocar a compañeros de partido, familiares y amigos, y esconder el despilfarro de recursos públicos, cuando no la malversación de fondos - no es sino un triste reflejo de la evolución política y moral de eso que todavía llamamos España.

En efecto, se trata tan sólo de la punta del iceberg caótico en que han sumido a España 34 años de bisagras políticas nacionalistas, esos famosos "consensos" que han permitido a PP y PSOE gobernar el uno contra el otro. El contrato social que supuso la Constitución española de 1978, basado en la asunción sin ira del pasado y la voluntad de dar cauce a un Estado de derecho social y democrático,  se ha ido diluyendo paulatinamente a través de sucesivas transferencias del Estado a las Comunidades Autónomas que no iban dirigidas a descentralizar la administración, sino a comprar una gobernabilidad improbable. Y hemos llegado a un punto en que ha desaparecido el consenso respecto de aquello que unía a los españoles, y se ha instalado una competencia fratricida por ver quien es menos español.

En conclusión, no sólo debería desaparecer el lodazal del sector público autonómico, sino también los postulados políticos que lo han permitido: como dice el refrán "de aquellos polvos, estos lodos".

domingo, 12 de febrero de 2012

La sociedad adolescente – Otra crítica contra lo políticamente correcto


Mi padre decía que un hombre sólo se vuelve tal cuando pierde a su padre. También he leído en algún lado que un adulto es un niño que ha dejado de mirarse a sí mismo. Me parece que ambas afirmaciones se completan muy bien. Un hombre, en presencia de su padre, recuerda su infancia, su condición de niño protegido (o tiranizado, según sea el padre); cuando pierde a su padre, pierde en cierto modo su infancia.

Creo que era Voltaire el que decidió que sus hijos se criaran en orfanatos, para obligarles a un contacto inmediato con la realidad social y ofrecerles así la mejor de las educaciones para enfrentarse al resto de sus vidas. Me han contado que en China existen unos internados en los que se deja a los bebés apenas empiezan a caminar, y se les enseña desde el primer día a valerse por sí mismos y a convivir con los demás niños con una mínima presencia de adultos. La única concesión al sentimiento es una foto de los padres, a la que el niño puede dirigirse cuando llora. Sólo perdiendo el contacto con sus padres pueden hacerse socialmente responsables.

Sin embargo, es preciso reconocer que esta crueldad aparente sirve su propósito. Al abreviar la infancia, la “realidad” social se convierte en la única referencia afectiva y cultural, lo cual permite pensar en un hombre nuevo, nuevo en el sentido de que su escala de valores descansa más en los valores colectivos que en la propia persona.

Un filósofo alemán afirma que el hombre como especie tiene una característica que lo distingue de todas las demás: un modo de vida cuasi uterino hasta los 10 o los 12 años en las sociedades pobres, hasta los 20 o más en las sociedades “avanzadas”. Esto da lugar a una infancia sobreprotegida, que dispone de mucho tiempo para desarrollar las diversas neurosis ligadas a una permanencia y una dependencia excesivas de sus progenitores y de la sociedad idealizada que estos representan; unas neurosis que se confortan y se complican con la aparición de la televisión, que se convierte en otro elemento de protección ficticia, en un aparato-madre que instila en la mente del espectador la falsa seguridad de una presentación “controlada” de la realidad que nos quieren mostrar, con una voz en “off” que nos describe la vida como si se tratara de una película. Una industria que produce, gracias a los avances tecnológico, películas más reales que la vida misma, que adormece el sentido crítico de quien las contempla, que abre la posibilidad de vivir en una realidad “virtual” en que la vida misma se nos aparece con guión y banda sonora. No sé si le pasará a todo el mundo pero yo, a veces, no puedo impedirme echar de menos la música cuando me encuentro en ciertas situaciones dramáticas de la vida “real”: un entierro, un adulto llorando, una pelea callejera…

Modelos y actores cada vez más perfectos, que ponen al alcance de nuestros sentidos una imagen casi palpable de la perfección. Si tienen algún defecto aparente, se maquilla, se cambia la iluminación y, por último, se retoca la imagen para borrar todo rastro de imperfección. Luego, el resultado artificial se reviste de normalidad, y los personajes que aparecen en las revistas, en el cine o en la televisión pasan a formar parte de nuestra realidad inmediata, convirtiéndose de hecho para muchos en punto de referencia.

Estamos llegando a un punto en que muchos creen estar en deuda con la sociedad, o viceversa, por que la imagen que les ha tocado acarrear durante el resto de sus vidas no responde a los cánones establecidos por la realidad “virtual” televisiva, publicitaria o cinematográfica. ¡Todo por la salud y la belleza del cuerpo! Los gimnasios proliferan, los productos llamados dietéticos se convierten en la norma alimentaria, aún a costa del sabor, de la cultura e incluso de la salud. La mayoría ve hoy con horror incontenible un pedazo de mantequilla, una patata frita o un terrón de azúcar.

Decía Sartre que Dios había muerto, sin que ello quisiera decir que no hubiera existido, ni siquiera que hubiera dejado de existir. Yo creo en cambio que Dios no ha muerto, que el hombre normal no es capaz de ser ateo, y que ese Dios que le habla ha cambiado. Hoy puede tocar a Dios, lo escucha cada día, cada día le bendice o le condena, le exige o le regala. El paraíso y el infierno están aquí. Dios no ha muerto, simplemente ha perdido su trascendencia y se ha convertido en inmediato.

Los adolescentes son probablemente las primeras víctimas de esa inmediatez de un Dios en el que no quieren creer pero que gobierna sus vidas a través de las de sus padres; son víctimas propiciatorias de ese culto a la imagen, a la falsa “normalidad”. En un periodo tan delicado como el de la adolescencia, en el que uno lo cuestiona todo y descubre un cuerpo que le asusta, porque los cambios que van apareciendo lo alejan indefectiblemente de esa falsa realidad uterina que les consideraba niños-bebés, algunos jóvenes responden con idénticas dosis de irrealidad: la evolución de mi cuerpo tiene que estar sometida a mi mente, yo soy Dios, el bien y el mal son absolutos, no tengo porqué vivir en la sociedad que me ha tocado, etc. Algunos caen en posiciones colectivas aún más extremas, las sectas, pero también en integrismos de todo tipo, desde el vegetalianismo hasta el ecologismo, pasando por el buenismo… Nunca faltará alguien lo suficientemente “lúcido” como para poder sacar partido de esa sed de irrealidad.

La parte más normal de la juventud utiliza esas tensiones para crear (recrear) los símbolos exteriores de la sociedad, aspira a crear su propia realidad. Se expresa de manera colectiva tratando de distinguirse de lo adulto que la rodea, y reinventa la provocación, la contestación y el arte de cada época. La parte más conformista es la que acepta las reglas del juego de sus mayores pero, como juventud que es, trata de llevarlas al extremo: los yuppies, los “pijos”, los “indignados”, los extremistas políticos y religiosos (si es que hay alguna diferencia entre los dos), etc. Y, por supuesto, como en toda sociedad que se precie, por el camino van quedando los marginales, los que no se reconocen en ninguna de las opciones que se les ofrecen y tratan de construir su propio ámbito de realidad aislada para huir de la “normalidad” social y de la realidad física: suicidio, drogas, anorexia, delincuencia brutal, etc.
Coincido plenamente con esa apreciación de que el ser humano vive una infancia cuasi-uterina hasta una edad demasiado avanzada, pero yo iría aún más lejos: la sociedad políticamente correcta no es más que una versión adulta del jardín de infancia. Me explico. Seguimos en la misma estructura reglamentada y alejada de la realidad física inmediata que es el jardín de infancia, sólo que ahora actuamos como adultos, es decir, como niños que han dejado de mirarse a sí mismos. El resultado es un jardín de infancia tan irreal como el infantil, pero al que hay que añadir el componente trágico de la seriedad. Los jugadores olvidaron que se trata de un juego. La guerra no se acaba a la hora de merendar. Perder las canicas tiene consecuencias. La sociedad es el jardín de los adultos, porque en él conviven, a la vez, Dios, el paraíso y el infierno.

miércoles, 1 de febrero de 2012

El español como idioma de futuro


Algunos datos de interés, a efectos de la promoción del español en el mundo
1.      La lengua española tiene un alto grado de unidad, con un léxico compartido cercano al 90%, y un poco mayor en los órdenes gramatical y sintáctico, por lo que constituye el principal instrumento de integración iberoamericana y comunicación universal.
2.      El castellano, idioma oficial en 20 países y hablado por 450 millones de personas en el mundo, 50 de ellos en EE. UU., constituye la segunda «lengua internacional de comunicación», lo que ofrece oportunidades de penetración para todo tipo de negocios.
3.      El español es el tercer idioma más utilizado en la red por número de internautas, aunque sólo tres países de habla hispana, España, México y Argentina, se encuentran entre los 20 con el mayor número de usuarios.
a.      Hay 164 968 742 usuarios de Internet de lengua española, lo que representa el 7,8 % del total de usuarios de Internet.
b.      La población estimada de lengua española en 2011 asciende a 423 085 806 personas, de las que sólo utilizan Internet un 39 %.
4.      En el periodo 2000-2010, la presencia del español en la red ha crecido un 807,4 %
5.      En 2030 el 7,5 % de la población mundial será hispanohablante (un total de 535 millones de personas), un porcentaje muy por encima del ruso (2,2 %), del francés (1,4 %) y del alemán (1,2 %).
6.      El comercio bilateral entre dos países de habla hispana es un 290 % mayor que entre países que no comparten este idioma.
7.      Entre las principales conclusiones  del IV Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en 2007 en Cartagena de Indias (Colombia), se afirmó que, a pesar de la enorme expansión de sitios en español, la demanda sigue insatisfecha, y que el mundo hispanohablante requiere cada vez más y mejores contenidos en Internet.

Los tres idiomas más utilizados en la red
( Número de usuarios por idioma )


Idiomas más usados en INTERNET
Usuarios de Internet
por Idioma
Penetración en Internet
por idioma
Crecimiento
en Internet
(2000 - 2011)
Usuarios de Internet
% del Total
Población mundial
para este idioma
(estimación 2011)

565 004 126
43,4 %
301,4 %
26,8 %
1 302 275 670

509 965 013
37,2 %
1 478,7 %
24,2 %
1 372 226 042

164 968 742
39,0 %
807,4 %
7,8 %
423 085 806

Los gobiernos de los países hispanófonos han iniciado un importante esfuerzo de reivindicación y promoción del uso del español.
1.      México, país pionero en la formulación de una política de defensa de los derechos lingüísticos, ha creado una Comisión para la Defensa del Idioma Español
2.      Costa Rica promulgó en 1994 su Ley de Defensa del Idioma Español y Lenguas Aborígenes Costarricenses.
3.      La Declaración de Lisboa, aprobada en la XII Conferencia Iberoamericana de ministros de Cultura, insta a promover el español y el portugués en la Red.
4.      La defensa del español en Puerto Rico ya se ha convertido en una verdadera seña de identidad de los puertorriqueños.
5.      Un buen ejemplo del esfuerzo combinado de los países de lengua española para la promoción  internacional del español es el Instituto Cervantes de São Paulo, inaugurado en 2005 por los Príncipes de Asturias, y donde el director es español, el jefe de estudios, cubano; el bibliotecario y el gestor cultural, colombianos; el equipo de gestión, brasileño, y los profesores son argentinos, uruguayos, peruanos, mejicanos y españoles.
Otros Gobiernos de países no hispanófonos también están adoptando medidas de promoción del idioma español en su territorio
1.      En 2005 el Gobierno brasileño ha votado una ley en virtud de la cual  todos los colegios están obligados a ofrecer el español como segunda lengua.
2.      Filipinas acaba de retomar la  enseñanza del español en el sistema educativo.
3.      El propio Gobierno de los Estados Unidos, consciente de la pujanza de la población hispana, ha creado el sitio GobiernoUSA.gov, portal oficial en español del Gobierno de los Estados Unidos y ofrece información oficial y actualizada sobre programas y servicios gubernamentales a nivel federal, estatal y local.
El párrafo 3 de la Declaración de Lisboa, adoptada en el marco de la XII Conferencia Iberoamericana de ministros de Cultura, insta expresamente a "impulsar estrategias encaminadas a universalizar el acceso a las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) y el desarrollo de contenidos digitales, entre otros, a través de programas de alfabetización digital y tecnológica para promover la apropiación social del conocimiento".