jueves, 1 de enero de 2026

El fin del multilateralismo mundial: la tormenta que se avecina

 History doesn’t repeat itself, but it often rhymes (La historia no se repite, pero a menudo rima) 

Mark Twain 

El multilateralismo de alcance mundial característico del siglo XX fue el fruto de una reflexión sobre la génesis de los dos conflictos mundiales del siglo XX y sus precedentes y consecuencias, y se puede considerar como uno de los elementos clave que propiciaron un período de relativa paz y confinamiento de los conflictos en todo el mundo. 
Pero el multilateralismo como mecanismo eficaz para la resolución de problemas y conflictos desapareció en el momento en que, acabada la guerra fría, los estados miembros decidieron poner al frente de las instituciones multilaterales en lugar de a técnicos competentes con cualidades de gestión política, a personajes políticos insignificantes y fácilmente manejables cuya mediocridad acabó por instaurar la paulatina inoperancia de las instituciones y por convertirlas en meras burocracias en las que, amparados en su inmunidad diplomática, sus dirigentes buscaban promover sus intereses particulares y perpetuaban una labor intrascendente y cada vez más costosa e inútil, permitiendo los estados miembros que perduraran mientras no amenazaran sus intereses inmediatos. Este es el origen de la profunda corrupción del actual sistema multilateral mundial, con honrosas y cada vez  más escasas excepciones. 
Así, en lugar de aportar respuestas internacionales para resolver problemas locales de difícil solución, se convirtieron en el paradigma de la ineficacia interesada; si su ineficacia promovía los intereses de los poderosos o de sus dirigentes, se perpetuaba un sistema clientelista que beneficiaba mutuamente a las administraciones nacionales poderosas y a los dirigentes de las administraciones internacionales, en detrimento de los pueblos necesitados de su ayuda técnica. 
Al mismo tiempo se desarrollaron organizaciones internacionales regionales destinadas a financiar y condicionar el desarrollo de las áreas y naciones sometidas a la influencia de los estados más poderosos (UE, CEI, NAFTA – aunque los Estados Unidos siempre han despreciado el multilateralismo- y, en menor medida, Mercosur y la ASEAN+3), el multilateralismo mundial se ha ido apagando poco a poco, y organizaciones antes influyentes como la OMC, el FMI, el Banco Mundial, la OCDE y el PNUD se han convertido en meras marionetas ineficaces en manos de los estados más poderosos, en detrimento de los estados necesitados de su ayuda. 
Solo queda un órgano de decisión de alcance mundial, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, órgano cuyo mandato es el mantenimiento de la paz y la seguridad en todo el mundo, y que para ello está capacitado para tomar decisiones vinculantes, imponer sanciones o permitir el uso de la fuerza para resolver conflictos, pero con todas las importantes limitaciones que la historia ha puesto de manifiesto ligadas al derecho de veto de sus miembros permanentes. 
Así pues, puede decirse que, ochenta años después de su creación, el sistema multilateral mundial se ha convertido en un cascarón vacío, y que de nuevo se abre la perspectiva realista de posibles conflictos bélicos destinados a asentar la dominación de unos países sobre otros, con total desprecio a la memoria de los más de setenta millones de muertos del último conflicto mundial, y creando un contexto en el que cualquier conflicto local o regional se convierte de hecho en parte de un conflicto mundial, con el factor agravante de unas tecnologías armamentistas avanzadas capaces de producir nuevas hecatombes, esta vez con cientos de millones de muertos, e incluso la desaparición de la humanidad. 
Cuáles son las características más deseables del sistema multilateral desarrollado a partir del 46 que se fueron perdiendo poco a poco con el paso de los años, y aceleradamente con el final de la guerra fría. 
1.- Máxima competencia en un área técnica esencial para la humanidad (desarrollo económico, salud, telecomunicaciones, energías, instituciones sociolaborales (derechos laborales, sistemas de seguridad social), comercio, finanzas, transporte, educación, etcétera, con un objetivo supremo y común para todas ellas, la contribución al mantenimiento de la paz mundial. 
2.- Creación dentro de cada organismo de un foro multilateral de debate y toma de decisiones en el exclusivo ámbito técnico de su competencia, caracterizados por la neutralidad técnica y política, la igualdad de derechos en términos de participación, y la asistencia al desarrollo de los miembros que la requieran. 
3.- La publicación de informaciones y estadísticas útiles, neutrales y accesibles que contribuyan a la reflexión de los especialistas para lograr soluciones adaptadas a las necesidades de los miembros. 
4.- La organización de servicios lingüísticos de traducción e interpretación que permitan la contribución plena de los miembros a la reflexión y a la toma de decisiones, y la difusión mundial de la acción de la organización y sus miembros. 
5.- Una organización interna que garantice la neutralidad y el carácter técnico de sus intervenciones, la búsqueda de la excelencia y la financiación de sus actividades mediante un sistema razonable y justo de reparto de las cargas entre los estados miembros. 
6.- Un sistema de justicia internacional independiente y moderno al que estén sometidas todas las organizaciones del sistema y su personal. 
Sin un sistema de este tipo, la humanidad está abocada a sufrir un número creciente de conflictos bélicos, todos ellos capaces de extenderse en cualquier momento a todo el mundo, y de desembocar en la mayor matanza de la historia o, en último caso, en el fin de la historia misma. 

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